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1974: la historia

Una máxima del arte de la guerra (sí, así es como lo llaman) señala que las posiciones recién conquistadas deben ser consolidadas de inmediato si se quieren registrar en el haber particular del atacante. Y algo de esto debieron de pensar los señores del régimen, que de otros quizás no, pero de este arte sí que sabían lo suyo. La victoria alcanzada en 1973 por los vítores castizos a la piel de toro precisaba de continuidad para que sus efectos perdurasen y el triunfo fuese, si no aplastante, sí al menos espectacular. Con estas premisas, los generales de la cosa popular y musiquera diseñaron un programa de fortificación que presentaba como principal cimiento la candidatura de Peret al festival de Eurovisión, que aún continuaba siendo el primer escaparate internacional del pop. Tan seguros estaban de que el viva España había hecho mella en el conjunto de la humanidad contemporánea que apostaron por lo que nunca habían hecho hasta el momento: jugársela a la carta del flamenco de andar por casa en formato rumba catalana y con un gitanito bailarín como protagonista. De nada serviría que ese mismo año se produjeran algunas de las aportaciones más sobresalientes del pop de la época: La fiesta de Blas (Fórmula V), Acalorado (Los Diablos), Adiós amigo (Santabárbara), Todo el tiempo del mundo (Manolo Otero), Tómame o déjame (Mocedades, cuyo Eres tú arrasaba ya en las listas de Estados Unidos), ¿Quieres ser mi amante? (Camilo Sesto), Un ramito de violetas (Cecilia), Penas (Juan Bau), Manuela (Julio Iglesias), Tú serás mi baby (Karina), Por el amor de una mujer (Danny Daniel), La distancia (Roberto Carlos), Bésame Magdalena (Nubes grises) o el Hay que lavalo (La Charanga del Tío Honorio). Ese año fue declarado oficialmente rumbero y patriota, y quizá por ello se reforzó el panorama con cosas como Te estoy amando locamente (Las Grecas) o No sé (Rumba Tres).

Desde luego que el Canta y sé feliz de Peret no se comió un rosco en el certamen para el que fue concebido. Las miradas desconcertadas del público ante el montaje chabacano que allí se ofreció bastaba para hacerse una idea de lo que dictaminarían los guayómini uan point, uan pua poco rato después. No era para menos, la puesta en escena y la letra de la canción (suponemos que traducida en libreto para la ocasión) tampoco ayudaba demasiado. Era como el Don’t worry, be happy de Bobby McFerrin, pero en caló de muy pena penita pena. La ¡Alegría! de la copla sonaba a la que se grita cuando alguien rompe una pieza de la vajilla en alguna fiesta (todo el mundo se ríe, pero mira al patoso con cara de sorna y/o reprensión). Ridículo por todo lo alto, vaya, para qué vamos a extendernos más: ni siquiera voy a comentar aquí lo de la rubia de la autopista. ¿Para qué? No sirve de na.

Aquello fue un borrón en la carrera de Pedro Calaf Pubill (lo han adivinado, Peret), hijo del barcelonés barrio de Gracia, que había ido evolucionando de la rumba a la horterada comercial hasta estrellarse dramáticamente con la realidad en el concurso de la canción por excelencia. Sus éxitos más sobresalientes fueron Una lágrima, Gitano Antón, Qué cosas tiene el amor y Borriquito como tú, lo que, junto a su producción musical de mayor autenticidad (bajo el Peret del petardeo se escondía un verdadero talento de la canción popular) le valieron el sobrenombre del Rey de la Rumba. Cómo de duro sería el golpe eurovisivo que Pedro decidió retirarse a predicar la fe evangelista cual apóstol de la renovación musical y espiritual. Afortunadamente, el Rey ha sabido sobreponerse tanto a la chabacanería como a la cuestación y ha vuelto a los escenarios recuperando lo que nunca debió abandonar: la rumba del barrio, alegre o triste en sí misma sin más aditivos. Para los escépticos recomendamos el álbum Peret, el Rey de la Rumba (Chewaka-Virgin), donde comparte microfonía con gente como Jarabe de Palo, David Byrne, Amparanoia, Dusminguet, Macaco, Sargento García, El Gran Silencio, Fermín Muguruza, Tonino Carotone, Mastretta, Malou, Estopa, Carlos Jean o Profesor Ángel Dust. No todo es lailo lailo.

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    1 julio, 2007 | 2:04 pm
     

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