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1987: la historia

Todos la conocíamos ya, y absolutamente todos las habíamos cantado en excursiones, campamentos, fiestas, verbenas, tardes de pandilla… Pero bastó que se convirtiera en tema central de una de las películas de éxito de la temporada para que La bamba saltara a las pistas de baile y a las listas de éxito como si de un nuevo descubrimiento musical se tratara. Tal es el poder de las industrias del disco y del celuloide. Poco se podía hacer para competir con ella. Mucho antes de que Los Lobos la convirtiesen en su himno particular, esa pieza tradicional mexicana reconvertida al formato rockero por Ritchie Valens ya había conquistado los corazones de varias generaciones. Ni nueva ola ni movidas ni especialistas pudieron hacer mucho por contrarrestar el poder latino-hipnótico de una pieza que basa todo su encanto en la simpleza de esquemas y en la autenticidad que definen a la producción tradicional, folclórica o popular.

La bamba es, en origen, un baile de procedencia cubana que cobró forma en la región mexicana de Veracruz dentro del denominado son jarocho. Allí los paisanos se reúnen y comienzan a improvisar versos sobre un compás de 6/8 que, según testigos presenciales, pueden prolongarse hasta la eternidad. Para evitarlo, los más viejos del lugar inventaron en su momento una estrofa que se aplica al canto tras un tiempo prudencial y que viene a decir más o menos que ya está bien de tanta bamba y que es hora de cantar alguna otra canción. Sin embargo, La bamba, tal y como la conoce el mundo, es una recreación rockera de un joven músico californiano con raíces mexicanas, Ricardo Valenzuela, que amparado bajo el nombre artístico de Ritchie Valens irrumpe en el mercado estadounidense a finales de los cincuenta para protagonizar una de las carreras más fulgurantes y cortas de la historia del rock. La bamba se vuelve eléctrica, cambia su compás de 6/8 por el de 4/4 y reduce la interminable lista de estrofas a una sola, compuesta de retales de otras tantas originales, pero repetida hasta la saciedad. En 1959, año en el que pierde la vida, Valens contaba con 18 años y con sólo tres singles editados: Come on let’s go, Donna y La bamba, los tres de 1958. Con este reducido material, el joven latino ya era una estrella pujante en el universo yanqui y su trágica muerte en accidente de avión junto a otros dos monstruos de la época, Buddy Holly y Big Bopper (J. P. Richardson), provocó una gran conmoción en el país.

Es precisamente de la vida de Ritchie Valens de lo que trata la película La bamba y son precisamente sus canciones las que les dan a Los Lobos sus mayores éxitos discográficos. La banda surge a finales de los sesenta con la única vocación de versionar temas de éxitos del momento. A principios de la siguiente década comienzan a explorar los nuevos sonidos que surgen del territorio presidido por el Río Grande, es decir, la fusión de la tradición mexicana con los nuevos esquemas del entorno rockero. Es en el circuito de clubs de Los Ángeles donde el grupo comienza a labrarse un nombre y donde deciden electrificar sus hasta ahora más bien acústicos planteamientos. Pero no sería hasta 1983, con la grabación de Anselma (Grammy en 1984), cuando Los Lobos obtendrían el reconocimiento general de crítica y público que tanto habían ansiado. Su participación en el filme les abre definitivamente las puertas de la fama en todo el planeta.

Por lo demás, 1987 fue el año en el que Hollywood cumplió 100 años como Meca del cine universal y en el que la Unión Soviética dio sus primeros pasos hacia la occidentalización (con aterrizaje de avioneta en plena Plaza Roja de Moscú incluido). En España, los grupos estrella de la Movida vendían cada vez más y el resto, cada vez menos, por lo que las desapariciones en masa se pusieron al orden del día. Como incorporaciones (al mercado discográfico) podemos destacar las de Los Ronaldos, Un Pingüino en mi Ascensor, 21 Japonesas, Agentes Secretos, BB sin Sed, Bongós Atómicos, Círculo Vicioso, Deicidas, Dogo y Los Mercenarios, Potato o Vamps.

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