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1988: la historia

1988 es el año que marca el ocaso definitivo de lo que se ha dado en denominar la edad de oro del pop español, y no es que ese año se acabase ni muchísimo menos la producción en este terreno, pero sí que fenómenos como la Movida acabarían desintegrándose dando paso al sistema tradicional de personalidades ajenas a grupos de ideas o movimientos. Las grandes figuras surgidas en la década (Mecano, Loquillo, El Último de la Fila, Radio Futura, Gabinete Caligari…) continuarían con sun éxitos, pero Madrid poco se parecía ya a aquel hervidero de esperanzas de finales de los setenta. Lo mismo ocurría en el resto del Estado, las también conocidas como movidas catalana, gallega, valenciana, andaluza y vasca sucumbían unas tras otras en cuanto la industria tomaba la riendas. Canarias es un caso aparte, alejada sistemáticamente de los grandes centros de producción no sólo por la distancia geográfica, sino fundamentalmente por el escaso interés de la Administración central y de las grandes compañías en atender a los creadores del Archipiélago, es precisamente a principios de los noventa, una vez consumidas las propuestas peninsulares, cuando monta su movida particular y cuando llama la atención del mercado nacional, al menos en los niveles pop y canción de autor.

Los aires estaban cambiando una vez más. El desencanto entre los sectores de izquierda por la política del PSOE se vio agravado ese año por los primeros casos de corrupción de la era González. En octubre, un juez ordena el procesamiento de Amedo por su relación con los Grupos Antiterroristas de Liberación, abriendo uno de los casos más duros para el gobierno socialista. Miguel Boyer se casaba con Isabel Preysler y se hacía con una mansión con una espectacular infraestructura sanitaria. La Unión Soviética y su entorno navegaban ya con rumbo firme hacia la occidentalización y la nueva ola internacional dejaba paso una vez más a un período de romanticismo y chabacanería, típico en época de crisis.
En este contexto llegó a nuestro país la avanzadilla de una corriente que acabaría dominando ampliamente el mercado de los años noventa para no abandonarlo hasta nuestro días: la salsa y sus sucedáneos. Aunque siempre hubo influencia latinoamericana en nuestro país, la explosión y conversión de los ritmos caribeños en formato descaradamente comercial dio sus primeros pasos con Lalo Rodríguez y su Ven, devórame otra vez. Atrás quedaba la etapa de los grandes maestros del género como Rubén Blades, Santana, Tito Puente, Irakere o la propia Celia Cruz, por citar sólo a algunos; lo que hoy entendemos por salsa es un conglomerado de ritmos latinoamericanos: son, merengue, rumba, cumbia, bachata, vallenato… envueltos en una mescolanza de influencias (pop, rap, hip hop, power verbena…) que funciona a las mil maravillas en las arcas de las discográficas y mantiene engatusado al personal.

Ubaldo Rodríguez, Lalo, inició su etapa profesional en 1973, tras su inclusión en la orquesta de Eddie Palmieri. En 1980 se lanza como solista con Simplemente Lalo. En 1982 produjo su álbum Nuevamente Lalo y continuó con Niño, el hombre que es soñador es loco (1985). Hasta 1988 Lalo Rodríguez no realiza su próxima producción discográfica Un nuevo despertar, álbum que marcó su regreso y su lanzamiento como estrella internacional. En él se incluía nuestro Ven, devórame otra vez, que logró alcanzar los primeros lugares de las listas de Panamá, Puerto Rico, Perú, Colombia, Venezuela y, por supuesto, España. Su discografía posterior incluye títulos como Sexacional y Nací para cantar. El hecho de que que Lalo Rodríguez se convirtiera en el primer artista salsero en recibir discos de Oro y Platino en España, demuestra bien a las claras el carácter precursor del inventor de la sexy-salsa, abriendo las puertas a la avalancha que sufriríamos poco después.

Otros éxitos de esta temporada, que exceden en número a los que podemos ofrecer más abajo en nuestra lista del año, fueron Ángel exterminador (Los Ilegales), Tengo todas las calles (Mercedes Ferrer), Ayúdame (Ramoncín), Por ella (José Manuel Soto), Bajo la luz de la luna (Los Rebeledes), Cántame sevillanas (María del Monte) y A bailar (Cantores de Híspalis).

  1.  
    1 julio, 2007 | 10:25 pm
     

    […] Los Brincos, tuvieron que jugarse la copa del verano con clásicos del género como ‘Cállate, niña’ – Pic-Nic, ‘La caza’ – Juan y Júnior, ‘Rosas en el mar’ – Massiel (versus Aute), ‘Romeo y Julieta’ – Karina, ‘Cuando salí de Cuba’ – Luis Aguilé, ‘Pulpa de Tamarindo’ – Los Tres Sudamericanos o ‘Salud, dinero y amor’ – Los Stop. Lo cierto es que Los Brincos, años mejores años peores, fueron unos de los reyes indiscutibles de la movida yeyé. Diseñados para la gloria desde un principio, la representante Marini Callejo trabajó denodadamente por edificar su imagen de Beatles hispanos. A pesar de la estampida de Juan y Júnior a finales de 1966 , sustituidos por dos hermanos de este último, el grupo supo reponerse momentáneamente al golpe con éxitos como ‘El pasaporte’ o el propio ‘Lola’ que se sumaron a éxitos como ‘Oh mama’ ‘Borracho’,‘Mejor’ o el entrañable ‘Un sorbito de champán’. El grupo desapreció definitivamente en 1971. […]

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